Desde bien pequeño me gustaron los karts, pero no pude practicar tanto como hubiera querido. Otros niños tenían a sus padres para llevarlos a todas las competiciones y yo no pude, mi padre era camionero y le veía más bien poco al hombre. Cuando llegaba lo que menos quería era salir de casa. Mi madre tenía que cuidarme a mí y mis dos hermanas, por lo que tiempo para acompañarme a mi afición no tenían.
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