Los regalos de empresa siguen siendo una de las prácticas más extendidas entre las compañías españolas. Los hay de todo tipo, agudizando cada vez más el ingenio para sorprender y a atraer a los clientes. Sin ir más lejos, en el taller al que yo llevo el coche a pasar las revisiones, cuando se acerca la época navideña, te dan una participación para el sorteo de El Gordo. Y no hay más que ir al supermercado para darte cuenta de que el regalo sirve para captar compradores. Champús que traen un cepillo de pelo de regalo, geles de ducha que vienen con un pintauñas, galletas que traen un chocolate o un bollo para probar, colonias que añaden un desodorante con el mismo perfume… Una práctica, en definitiva, tan antigua como efectiva. De ahí que os la recomendemos para usar en vuestra propia empresa.
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