Desde el pasado mes de marzo, nuestras vidas han cambiado por completo. Ya nada es lo que era, y no lo seguirá siendo por, al menos, un tiempo. Elementos como la distancia social, el uso de la mascarilla o el del gel hidroalcohólico se han convertido en fundamentales en esta nueva normalidad y la verdad es que todavía nos cuesta comprender cómo hemos podido llegar hasta esto. Sin embargo, mirar para delante y afrontar esta nueva realidad es algo de lo que nunca nos podemos olvidar. Ni que decir tiene que es de una importancia tremenda que así sea. En los últimos meses, hay algo que ha aumentado de manera exponencial su ya de por sí tremenda importancia. Hablamos, como no podía ser de otra manera, de la limpieza. La personal y la de nuestro hogar o puesto de trabajo. Esta es una de las claves para derrotar al coronavirus y evitar tanto que se expanda como que nos contagiemos, con el consiguiente riesgo que eso tiene para nuestra salud y la de quienes están a nuestro alrededor. Es evidente que tenemos mucho trabajo por delante para derrotar al virus, pero la limpieza es el alma imprescindible para conseguirlo.

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