Disfrazarse es algo muy beneficioso para conseguir empatía en los niños, ya que pueden “ver” la realidad desde otra ventana, desde un punto de vista diferente, con lo que son capaces de ponerse también en el lugar de los otros, con los que está interactuando durante la fiesta, durante la representación. Aprenden valores educativos, sociales, intelectuales, artísticos. Pero los disfraces, dependiendo del personaje, también pueden transmitir valores poco éticos y violentos. Será mejor saber elegir un personaje con valores positivos.
Seguir Leyendo...