El cariño y el mimo también ayudan a montar un negocio y a expandirlo

12 marzo, 2016
El cariño y el mimo también ayudan a montar un negocio y a expandirlo

Nací en una preciosa zona de viñedos donde sus gentes se dedican desde la antigüedad al cultivo del vino, y yo crecí entre ese aroma de la uva madura y el vocabulario de la vendimia. Recuerdo a mis abuelos y a mi padre en la pequeña bodega familiar. Cuando mi padre se jubiló, como gran amante del vino que es, también le gustaba tener vino de otras zonas del país, no solo el de su cosecha, por lo que pensamos en regalarle una pequeña vinoteca, una nevera de vino de la empresa Exportcave, que tiene mucha variedad de productos para los amantes de este caldo, y que le hizo mucha ilusión. Eso y que yo me decidiera por fin a seguir con la bodega.

Como os decía, nací en Galicia, en una encantadora zona de la provincia de Ourense, en pleno valle del Ribeiro, que significa ribera del río en gallego, y que posee una de las cinco denominaciones de origen de vinos existentes en Galicia, la más antigua y posiblemente una de las más añejas de Europa. Hay textos en el Archivo de Simancas (Valladolid) del año 1500 que acreditan que el primer vino que Cristóbal Colón llevó a América fue un ribeiro.

Mi bodega

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La bodega de mi familia es pequeña, es la típica bodega tradicional para consumo familiar. Si quería quedarme con ella y emprender un negocio, aunque en principio fuese pequeño, tendría que ampliarla, tendría que unir tradición e innovación. Primeramente pensé que debía asesorarme, pues yo de tramitaciones y apertura de empresas no tengo ni idea, así que busqué asesoramiento para montar una pyme. Luego tendría que comprar o alquilar algunos terrenos donde plantar más viñedo, comprar maquinaria parar arar el terreno y, por supuesto, vides de la zona, ya que quería variedades autóctonas tradicionales como treixadura, loureira, brancellao, mencía, caíño tinto, torrontés, garnacha… Son las que mejor se adaptan a las características del terreno y a su climatología, con el resultado de un vino exquisito y muy apreciado a nivel nacional e internacional.

Y así comencé mi andadura, creé una pequeña empresa, contraté personal para las labores del campo, y sobre todo en época de vendimia, ya que tenía que duplicarlo, debido a la cantidad de trabajo que hay que hacer en un tiempo determinado. Pero con mucho trabajo e ilusión la pequeña bodega familiar fue creciendo y haciéndose un hueco en este mundo del vino. Mi bodega ganó algún premio en la feria del vino del Ribeiro, por la calidad de sus caldos y por cómo se muestra.

Justamente en esta feria alguien comentó en plan broma el viejo refrán de ‘al pan, pan, y al vino, vino’. Esa frase a mí me quedó flotando y resonando en la cabeza, y dándole vueltas comencé a pensar por qué no unir las dos cosas. Soy una persona emprendedora y muy dinámica, no puedo estar sin hacer nada, y comencé a cavilar, rumiar y meditar cómo podía hacer realidad unir el pan y el vino.

En esta zona hay muchos restaurantes, casas de turismo rural, pero yo pensé en algo más informal, más para reunirse los amigos, para charlar un poco entre risa y risa, y se me ocurrió un lugar de tapeo, un sitio para ir de tapas con los amigos los fines de semana, donde el buen vino y una tapa con productos típicos de la tierra, como el jamón, el chorizo, y alguna más elaborada, se diesen la mano.

La idea de lo que quería ya estaba clara, sólo faltaba buscar el local y la situación más adecuada. Me puse a ello, y como ya tenía algo más de experiencia en el tema de emprender un negocio, me resultó más sencillo. Licencia, presupuesto, obras, equipamiento del local, y cómo no, una vinoteca como la que le habíamos regalado a mi padre con motivo de su jubilación, comprada en Exportcave.

Este negocio funciona también de maravilla, algo que me ha llevado a creerme aquello de que las cosas hechas con amor funcionan mucho mejor. Yo he puesto todo el cariño y el mimo del mundo en este sector y en aquello por lo que mi padre me trasladó su amor, y atendiendo a cada detalle he hecho crecer un negocio y he llevado a cabo la expansión del mismo, algo de lo que seguramente no sería capaz de no tener estas ganas.