En la actualidad hay varias razones por las que es fundamental contar con asesoramiento profesional si quieres beneficiarte correctamente del Plan MOVES III y maximizar sus ventajas. En primer lugar, el Plan MOVES tiene múltiples líneas de ayuda: no solo subvenciona la compra de vehículos eléctricos, sino también la instalación de puntos de recarga para particulares, comunidades de vecinos o empresas. Cada una de estas líneas tiene requisitos distintos, y las convocatorias son gestionadas por las comunidades autónomas, lo que implica que las condiciones pueden variar según la región. No todas las personas conocen estas diferencias o interpretan bien la normativa: un asesor especializado puede guiarte para elegir la línea más adecuada a tu situación.
Además, las ayudas disponibles dependen de varios factores, como si vas a achatarrar un vehículo antiguo o no, el tipo de vehículo (turismo, furgoneta, moto…) y su tecnología (eléctrico puro, híbrido enchufable, pila de combustible). Por ejemplo, según el tipo de compra, las ayudas para un turismo pueden llegar hasta 7.000 € si entregas un coche viejo. Si no se elige correctamente, podrías estar renunciando a una parte relevante de la subvención, o bien cumplir todos los requisitos, pero tramitar mal la solicitud y que no te acepten la ayuda. Un asesor sabrá ayudarte a calcular estas cantidades, verificar que cumples los límites de precio del vehículo subvencionable y preparar toda la documentación necesaria.
Otra ventaja del asesoramiento es que te ayuda a gestionar la deducción fiscal en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas. La prórroga del Plan MOVES para 2025 incluye de nuevo una deducción del 15 % en el IRPF para quienes compren un vehículo eléctrico o instalen un punto de recarga. Esa deducción tiene límites y condiciones que no siempre son evidentes para todos los solicitantes, y un asesor puede optimizar tu declaración para que aproveches la ayuda fiscal al máximo sin cometer errores.
Además, los plazos y la disponibilidad de fondos son otro punto clave: los fondos se asignan por orden de solicitud y en muchas comunidades es necesario presentar la petición lo antes posible para asegurarse las ayudas. Si no estás bien asesorado, podrías llegar tarde o presentar una solicitud incompleta, y eso te dejaría fuera o con una parte menor de la ayuda. Un experto puede ayudarte a planificar la compra (o la instalación del cargador) de forma que cumplas el calendario y maximices tus posibilidades.
También existe complejidad técnica cuando hablamos de instalaciones de puntos de recarga: saber qué tipo de cargador es elegible para subvención, qué potencia, qué condiciones debe cumplir la instalación, cómo justificar los costes… Un asesor con experiencia puede valorar tu garaje, calcular el coste de la infraestructura subvencionable y preparar un proyecto adecuado para que la ayuda cubra la mayor parte posible. Esto no es trivial si no estás familiarizado con los requisitos técnicos.
Además, al tratarse de un programa financiado con fondos públicos europeos y gestionado por organismos locales, los asesores de Gestram Gestoría Administrativa nos explican que puede haber auditorías, requerimientos de justificantes y verificaciones posteriores. Tener un asesor te da tranquilidad: alguien que conozca estos procesos te ayudará a conservar facturas, certificados o documentos que serán útiles para justificar la subvención en caso de inspección.
Por último, contar con asesoramiento puede suponer una inversión que se paga sola. Las ayudas son cuantiosas y los errores pueden representar pérdidas muy grandes en relación con los costes involucrados. Si alguien te ayuda a optimizar la solicitud, a cumplir todos los requisitos y a evitar reprocesos, puedes asegurarte de que la operación sea rentable. En muchos casos, el coste de un asesor se ve ampliamente compensado por el mayor importe de ayuda conseguido.
¿Está preparada la infraestructura viaria española para los coches eléctricos?
Sí, España ha avanzado mucho en los últimos años en su infraestructura de recarga para coches eléctricos, pero no está completamente preparada todavía para cubrir todos los retos, especialmente los viajes de larga distancia y la rápida demanda de cargadores potentes. Aquí te explico los puntos a favor y los principales desafíos.
Por un lado, el crecimiento de la red de puntos de recarga públicos ha sido muy notable. Según datos de ANFAC, en el primer trimestre de 2025 la infraestructura creció un 20 %, alcanzando más de 46.000 estaciones de carga. Muchas más están planificadas o en construcción gracias a empresas energéticas que han puesto en marcha planes ambiciosos: por ejemplo, Iberdrola tiene como objetivo instalar estaciones cada 50 km en las principales autopistas y corredores de tráfico, lo que facilitaría los viajes por carretera con vehículos eléctricos. Además, otros operadores privados están invirtiendo para expandir la red de recarga rápida.
Sin embargo, hay varios cuellos de botella que muestran que no todo el camino está sembrado de ventajas. Una de las principales debilidades es la potencia de los cargadores: gran parte de la red pública disponible tiene baja potencia. Según ANFAC, solo una parte muy pequeña, alrededor del 8 %, son puntos de recarga rápida o ultrarrápida (150 kW o más). Eso significa que, aunque haya muchos puntos, muchos no permiten recargas muy rápidas, lo que limita la viabilidad para conductores que realicen viajes interurbanos frecuentes.
Otro problema clave es que una parte importante de los cargadores instalados no está operativa. Según diferentes fuentes, hay más de 13.000 puntos de recarga que han sido instalados pero que no se han puesto en funcionamiento por distintas razones, como problemas administrativos o técnicos. Esto representa un freno real porque esas infraestructuras no usan su potencial y pueden generar frustración entre los usuarios.


