Aunque parecen más propias de una película de Hollywood, las lavanderías de autoservicio como WashUp son ya una realidad en nuestro país. Nacido en Texas en 1934, este método de lavado sencillo de realizar y enormemente asequible –supone un notorio ahorro de electricidad, agua y detergente, sin contar con el innecesario gasto en una máquina lavadora- descubre ahora un ingente mercado todavía en pañales, aún sin conquistar.
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