Hoy en día, los locales nocturnos venden experiencias. Han dejado de ser meros bares en los que escuchar algo de música y tomarse una copa para convertirse en espacios particulares en los que el cliente se sumerge en el ecosistema del lugar. Esto obliga a propietarios y gerentes a cuidar hasta el último detalle. Nos vamos a detener en un aspecto que, aunque pueda parecer trivial, es de capital importancia: la cristalería.
Cada trago, cada bebida, tiene su propio vaso o copa. No es un capricho. No es una cuestión estética. Cada recipiente está pensado para conservar las propiedades del producto y potenciar sus cualidades. Haciendo que el aroma, el frescor y el sabor de la bebida impacten en el cliente a lo largo de toda la consumición.
No sabe igual tomarse un pacharán en una clásica copa de coñac que hacerlo en un vaso de tubo. Con la copa, los vapores que desprende la bebida se conservan por más tiempo, maceran el licor y potencian su sabor. Con un solo cubo de hielo, el licor se mantiene más fresco que con el vaso de tubo. En el que se ha colocado una columna con 2 o 3 cubitos de hielo.
Conocer bien la cristalería, asociarla a las bebidas, no solo mejora la experiencia del cliente, sino que manifiesta un nivel de dominio sobre el producto que aumenta el caché del local.
Todos sabemos que no es lo mismo tomarse un vino en una bodega de toda la vida que hacerlo en una vinoteca donde se está cuidando la temperatura de las botellas, el descorche, el servicio y la copa en la que te lo sirven. Puede que en los dos establecimientos te sirvan el mismo vino, pero la experiencia es diferente.
Lo mismo sucede con cualquier licor que nos tomemos. Aunque nos lo bebamos por la noche.
Algunos tipos de locales nocturnos.
Antes de entrar a ver qué vasos o copas tiene que tener un local nocturno, vamos a echar un vistazo al tipo de locales que te puedes encontrar en una noche de fiesta. Como nos cuenta el blog Original Music, la cantidad de tipos de bares que existen es inmensa. La tipología del bar va a determinar en gran medida las bebidas que se sirven en él y la cristalería que se va a utilizar.
Cuando salimos por la noche, realizamos un periplo que recorre diferentes ambientes. Pasamos por locales tranquilos en los que conversar con la pareja o los amigos, otros en los que nos apetece disfrutar de la música y otros más bulliciosos y salvajes donde queremos terminar la noche. Si aún tenemos ganas de más, todavía nos quedan los afters, que aguantan hasta el día siguiente.
Cada vez empezamos las salidas festivas más temprano, por la tarde. Es lo que hemos dado en llamar el “tardeo”. Una cerveza con los amigos en una terraza es la línea de salida de un viaje que durará hasta altas horas de la madrugada con un final insospechado.
Un local perfecto para empezar la aventura son las cervecerías. Bares que se mueven a medio camino entre la tradición y la modernidad, y que encajan a la perfección con la cultura de la tapa, tan arraigada en nuestro país.
El pub inglés es un tipo de local nocturno que se ha asentado bastante en España. Está inspirado en los clásicos clubs para caballeros, extendidos por Gran Bretaña, donde los hombres beben y alternan al salir del trabajo. Son lugares tranquilos, donde disfrutar de la bebida y la conversación, y donde deleitarte con la música, generalmente pop inglés de todos los tiempos.
El pub irlandés, aunque parecido al inglés, tiene un aire más popular, menos exclusivo. La decoración y la música hacen referencia a la cultura irlandesa y la bebida central son las pintas de cerveza. Jarras o vasos altos de al menos medio litro.
En el pub tradicional, herencia de los disco-pubs de los 80, la música es la protagonista. Aquí ya no entras para hablar con los amigos, sino para dejarte llevar por la música y beber. Y si hay espacio disponible, bailar un poco.
Para los que les gustan los ambientes más sofisticados, se han puesto de moda las coctelerías.
Dejamos a un lado las discotecas. Que, aunque son, tal vez, el local nocturno por excelencia, su dinámica es diferente.
La copa de cerveza.
La bebida que más bebemos en España cuando salimos de fiesta es la cerveza. Lo viene siendo desde mediados de los 70, en que desplazó al vino. Es así porque es una bebida económica, de baja graduación, y que nos permite tomar múltiples consumiciones a lo largo de la noche sin provocarnos un estado de embriaguez acelerado. Con la cerveza podemos tomar una consumición en cada local que visitemos. Ideal para iniciar la jornada festiva y para aquellos a los que les gusta visitar muchos lugares.
Hoy la cerveza no la tomamos en la botella. Nos hemos vuelto más elegantes y más higiénicos. Preferimos beberla en una copa, aunque nos pidamos un tercio o un botellín. El vaso de las cañas y el vaso de tubo se han sustituido por la copa. Que, al tener un tallo por el que se coge, permite mantener la cerveza más fresca. Evitando que la temperatura de la mano caliente el líquido.
La copa de cerveza tiene una capacidad predeterminada de 33 cl. El formato de cerveza, el tercio, es el que se consume más popular en nuestro país.
El vaso de tubo.
Todo un clásico. Un vaso donde se sirven muchos combinados. Los conocidos “cubatas”. Un vaso alto, recto y estrecho. No es el mejor vaso para beber, pero es bastante práctico para los camareros.
El vaso de tubo permite controlar con facilidad la cantidad de hielo que se sirve en cada consumición y la cantidad de licor. El alcohol se sirve casi hasta la mitad del recipiente, cuando ya se ha puesto el hielo. Esta medida, estandarizada en el gremio de la hostelería, facilita optimizar la bebida. Es decir, sacarle el máximo rendimiento a cada botella de licor.
En los hechos, es un recipiente todo terreno. Muchos bares lo utilizan para casi todo. Desde servir un refresco hasta, por supuesto, preparar un combinado sencillo. Es un recipiente pensado para el sector, para los que venden las bebidas. Aunque presenta algunos beneficios para los consumidores. Al colocar una columna de cubitos de hielo en su interior, uno encima de otro, la bebida se enfría con rapidez.
Sin embargo, si estás consumiendo un licor de cierta calidad, este vaso mata sus cualidades. No permite disfrutarlas. Aun así, este es un tipo de vaso que no debe faltar en ningún local nocturno. Aunque solo sea para utilizarlo como comodín.
El vaso de whisky.
El vaso de whisky es un vaso de altura media, recto, ancho y de cristal grueso. Tiene una capacidad de 280 o 390 cl.
Sus proporciones le dan estabilidad. Pudiendo colocar el vaso sobre una mesa u otra superficie sin que haya riesgo de que se caiga o se desestabilice. Algo que es más fácil que suceda con un vaso de tubo.
La boca del vaso es lo suficientemente ancha como para que abarque la boca y la nariz del bebedor. Para que disfrute, de esta manera, cada trago. El interior del vaso permite que coloquemos varios hielos en su interior, que chocan entre sí y mantienen fría la bebida durante mucho tiempo. El grosor del cristal evita que la mano genere transferencia de temperatura. Con frecuencia, la mitad inferior del cuerpo del vaso está tallada, dificultando que se escurra de la mano del cliente. Es un vaso pensado para tragos reposados. Que se beben sin prisa, saboreando el contenido.
Los fabricantes de Giona Premium Glass, la gama suprema de Giona, un fabricante y distribuidor de cristalería para hostelería, nos dicen que disponer de este tipo de vasos aporta elegancia y distinción al local.
La copa de balón.
Hasta el año 2000, el gin tonic, un combinado inglés de ginebra y tónica, se servía en vaso de tubo o, como lo hacían los británicos, en el vaso long drink, un vaso parecido al del whisky, pero más alto y con el cristal más fino.
Es Donosti y la alta cocina vasca la responsable de que esta bebida se tome en estas copas tan imponentes, y de que el gin tonic se pusiera de actualidad, después de haberse quedado en un combinado algo pasado de moda.
Son los cocineros vascos los que desarrollan esta copa, inspirada en la copa borgoña de vino, la cual hacen más grande, para que quepan 33 cl., y abomban el cuerpo, para que se conserven mejor los aromas y matices del combinado. Como explica la revista 7 Caníbales, Joaquín Fernández, propietario de la coctelería Dickens en San Sebastián, tuvo mucho que ver en todo esto. En su coctelería se reunían cocineros como Arzak y Martín Berasategui.
Cuenta el chef Ferran Adrià que el gin tonic moderno surgió como un aperitivo en las reuniones de cocineros españoles donde experimentaban con aderezos y combinaciones para reinventar este combinado clásico. Nació como un juego que permitía desplegar la creatividad de cada uno de estos artistas que estaban revolucionando la gastronomía mundial. Para ello crearon una copa que les servía de base para realizar sus experimentos. Hoy, nadie que se precie de tomar un gin tonic de calidad se permite tomarlo en otra copa que no sea esta.
El vaso Collins para el mojito.
Este cóctel cubano se ha convertido en una de las bebidas más demandadas de la noche. Si tienes un local nocturno, de cualquier tipo, con cualquier tipo de música, y quieres que triunfe, sirve mojitos. Es la sensación. Por su sabor refrescante, por el dulzor del azúcar, por la mezcla de sabores y aromas que despliega la combinación de lima y hierbabuena, porque nos recuerda al Caribe.
Como bien explica el barman Adal Márquez, de la mítica coctelería barcelonesa “Boada”, al periódico El Confidencial, el mojito se sirve en un vaso Collins, un vaso ancho, con una boca más grande que el culo, porque este cóctel se elabora en el vaso. Antes de poner el hielo y verter el ron, en la base del vaso se machacan ligeramente los trozos de lima y el azúcar, formando una especie de caramelo. A esta combinación se le añaden unas hojas de menta o hierbabuena, las cuales se presionan para que liberen la savia. Todo esto se macera unos segundos antes de añadir el resto de ingredientes: el ron, la soda y el hielo picado.
El camarero trabaja directamente en el vaso, por lo que necesita un recipiente suficientemente ancho como para que pueda operar en su interior. A su vez, el vaso debe tener la capacidad para albergar este trago largo y mantenerlo frío con el hielo picado.
Vasos de chupitos.
Por último, los vasos de chupito tampoco pueden faltar en ningún local nocturno. Este vaso, como todos sabemos, está diseñado para beber licores fuertes que se toman de un solo trago, como el tequila, el aguardiente o el whisky y el ron sin hielo.
Por otro lado, licores como el vodka o la ginebra sirven de base para preparaciones contundentes que se beben en chupitos como el coscorrón, el machacado o el cerebrito.
Los chupitos no se deben servir con hielo. Lo siento por algunos locales que lo hacen. Es un despropósito. El chupito se sirve en la barra y se bebe de inmediato. No se deja reposar. Para enfriar la bebida, lo que se puede hacer es guardar los vasos de chupito en el congelador.
Una salida nocturna es un carrusel de experiencias. Aunque lo más lógico durante la noche sería no mezclar bebidas, irremediablemente lo hacemos. Queremos tomar diferentes cosas. Una salida nocturna es una noche de disfrute. Por eso, cualquier local nocturno debe disponer de diferentes tipos de vasos y de copas. Aunque esté especializado en un tipo de bebida, por ejemplo, una cervecería, siempre puede llegar un cliente que le pida algo diferente.

